El fin de año siempre me recuerda que no solo cambia el calendario, sino también nuestra actitud ante lo que viene; y sin darnos cuenta, empezamos a preguntarnos qué tanto hicimos en el año que termina y qué queremos llevar al año nuevo. Aunque hoy vivo en Nueva York, hay algo que no cambia: las tradiciones con las que crecí. Los agüeros colombianos que, más allá de si “funcionan” o no, siempre fueron una excusa para poner intención. Con los años entendí algo importante: no